Entrenar también es una forma de amor propio (sin clichés)

Febrero siempre gira alrededor del amor.
Regalos, flores, planes, detalles para otros.

Pero hoy quiero invitarte a algo diferente: este San Valentín, regálate ponerte en primer lugar.

No desde la exigencia.
No desde el “tengo que cambiar”.
Sino desde el respeto y el cuidado.

Amor propio no es consentirte todo… es cuidarte

Amor propio no siempre se ve como descanso eterno o días perfectos.
A veces se ve como hacer algo por ti aunque no sea lo más fácil.

Mover tu cuerpo es una forma de decirte:

  • me importo

  • merezco sentirme bien

  • mi bienestar también cuenta

No para cambiar tu cuerpo por rechazo, sino para honrarlo por todo lo que hace por ti.

Entrenar desde el amor, no desde la presión

Durante mucho tiempo nos enseñaron a entrenar desde el castigo:
“para quemar”,
“para compensar”,
“para arreglar algo”.

Pero entrenar desde el amor propio se siente distinto:

  • eliges moverte porque te da energía

  • entrenas para sentirte fuerte

  • escuchas tu cuerpo

  • respetas tus límites

Eso también es progreso.

Ponerte en primer lugar no es egoísmo

Especialmente como mujer y como mamá, muchas veces aprendemos a postergarnos.
A dejar nuestro cuidado para después.

Pero cuando te pones en primer lugar:

  • tienes más paciencia

  • más energía

  • más claridad

  • más presencia

Cuidarte no te quita de los demás.
Te permite estar mejor para todo y para todos.

Un regalo que sí se queda contigo

Las flores se marchitan.
Los chocolates se terminan.

Pero el hábito de moverte, de cuidarte y de elegirte…
ese regalo se queda contigo mucho tiempo.

Y no tiene que ser perfecto.
Tiene que ser realista y sostenible.

👉 En Entrena con Alex encuentras rutinas pensadas para acompañarte desde el amor propio: fuerza, movimiento consciente y estructura que se adapta a tu vida.

Este San Valentín, elige cómo te hablas

Más allá del entrenamiento, el verdadero regalo es cambiar el diálogo interno:

  • hablarte con respeto

  • bajar la exigencia

  • reconocer tu esfuerzo

Entrenar desde el amor propio también es aprender a no castigarte cuando un día no se da, y volver al siguiente con calma.

Conclusión

Este San Valentín no necesitas cambiar tu cuerpo para merecer amor.
Ya eres suficiente.

Pero sí puedes regalarte:

  • tiempo para ti

  • movimiento consciente

  • fuerza

  • bienestar

Ponerte en primer lugar también es una forma de amar.

Y ese regalo… nadie te lo puede quitar.

Anterior
Anterior

Cuando entrenar se siente pesado: señales de que necesitas bajar el ritmo

Siguiente
Siguiente

Back on Track: el reto para volver a tu rutina sin empezar de cero